// REDACCIÓN CENTRAL //
La traición más grande y más registrada de la historia costó 30 monedas de plata para vender nada más ni nada menos que a Cristo Jesús.
Ante este escenario, el pastor Pablo Oviedo –de Argentina– nos dice que un arrepentimiento genuino bastaba para que Judas no se quite la vida y sea perdonado.
“A Judas le remordía por dentro haber traicionado a Jesús y termina quitándose la vida, porque no entendió que, si se arrepentía, Jesús era tan capaz de perdonarlo y amarlo”, dijo el pastor Pablo de la iglesia Centro Familiar Cristiano (Buenos Aires).
Si uno se arrepiente de todo corazón Dios perdona, su amor es tan grande que es capaz de perdonarnos una y otra vez.
“Jesús podía decirle ‘tranquilo amigo, ya está’, porque era el Propósito, porque había un plan perfecto (de Dios); pero no logró arrepentirse para llegar a obtener el perdón por ese pecado”, explicó Oviedo a la @RevistaFuego.

El Diccionario Bíblico Holman nos dice que “el arrepentimiento es más que un simple remordimiento”, y el pastor del país vecino afirma que “el arrepentimiento es morir a lo que a uno le gusta, es morir a la carne”.
“Es decirnos que esto me gusta, pero me arrepiento y sigo hacia a delante, no lo vuelvo a cometer pecado, porque si lo hacemos estaríamos abusando de lo que Dios hizo con nosotros, estaríamos abusando de la Gracia”.
Por otra parte, en Juan 8 encontramos la historia de la mujer adúltera que fue encontrada en pecado infraganti por escribas y fariseos, y debería ser apedreada según la ley de Moisés.
“…Pero Jesús se inclinó y empezó a escribir en el suelo con su dedo. Sin embargo, como no dejaban de hacerle preguntas, Jesús se levantó y les dijo: ‘Si alguno de ustedes nunca ha pecado, tire la primera piedra’”. (Juan 8:6-7)
Este pasaje, en relación a la traición de Judas, es para el pastor Oviedo un claro ejemplo del perdón que Jesús otorga para darnos libertad de la muerte.
“Todos los maestros de la ley eran pecadores como esa mujer, pero Jesús le dice a ella ‘Vete y no peques más’. ¡Es poderoso! (…). Entiende que Jesús te liberó a ti y a mí de que te maten, de la muerte, de la esclavitud. Arrepentite y no lo volvás a hacer”, aseguró el argentino.
“El que encubre sus pecados no prosperará, pero el que los confiesa y los abandona alcanzará misericordia”, señala Proverbios 28:13. Por ello, debemos considerar un arrepentimiento genuino y confesar contritos nuestros pecados a nuestro Padre del Cielo.
“Ese arrepentimiento es lo que nos mantiene más conectados y más unidos a Jesús, a esa salvación y eternidad que nos prometió”, concluyó Oviedo.
* Pablo Oviedo es pastor de la iglesia Centro Familiar Cristiano, de la capital de Argentina, y líder de Legendarios Buenos Aires.
Foto 1: Pintura de Giovanni Ambrogio de Predis, titulada ‘San Gil’, muchas veces atribuida a la representación del final del Iscariote.
Foto 2: misdibujoscristianos.blogspot.com
@RevistaFuego / I.B.
Que buena enseñanza