Hemos nacido para adorar a Dios

En una visita a la ciudad de Cochabamba, Bolivia, la @RevistaFuego se acercó a la iglesia Casa de Bendición, donde el pastor José Luis Rivera dio una prédica sobre el propósito de nuestra creación. ¿Para qué fuimos creados?, ¿tenemos un propósito?, son algunas preguntas que él nos respondió y lo exponemos en este artículo.

En contexto, el Salmo 138:8 afirma:

El Señor cumplirá en mí su propósito.
Tu gran amor, Señor, permanece para siempre;
¡no abandones la obra de tus manos!

Dios tiene un propósito para nuestras vidas y este salmo lo evidencia. Su plan es perfecto y estamos invitados a encontrar felicidad en su Nombre aun desde antes que nos formáramos en el vientre de nuestra madre (Jeremías 1:5), felicidad que el hombre suele buscar por sus fuerzas.

“El gran teólogo Agustín de Hipona decía: ‘Señor Dios, nosotros nunca vamos a ser felices (sino) hasta que te encontremos a ti’”, señaló José Luis Rivera.

El pastor aseveró también que –ante esa búsqueda infructuosa– es Dios quien nos encuentra como muestra de su Gracia, “porque los perdidos éramos nosotros y no Él. Creo que al final, cuando encontramos a nuestro Creador, encontramos nuestro propósito”, dijo.

Entonces, ¿para qué nacimos?, ¿por qué Dios creó a los seres humanos? Rivera hace una sentencia firme al asegurar que “nosotros hemos sido creados para Él, y con un propósito”.

José Luis Rivera es pastor de la iglesia Casa de Bendición.

Muchas veces nos hacemos preguntas ontológicas (ser algo más allá del existir) y respondemos que somos médicos, albañiles, ingenieros, zapateros o pastores de iglesia y que de alguna manera hemos sido creados para estas labores, pero José Luis Rivera asegura que “mi creación depende del propósito por el que Dios me creó”.

Revista Fuego: ¿Para qué ha sido creado usted, pastor?

José Luis Rivera: He sido creado para alabar a Dios y adorar a Dios y tener intimidad con Dios. Él quería relacionarse con los seres humanos en una perfecta armonía, ya que Dios, a través de ese espíritu que nos da cuando nos da vida, quería relacionarse conmigo. Ahora, lo que yo haga –cualquier labor o profesión– es parte del proceso de mi adoración a Dios, pero no es para lo que Él me ha creado, sino que lo hizo para que lo adore eternamente y para siempre.

La creación de la humanidad entera está destinada a la adoración. Valga recalcar, y con base en el libre albedrío, que todo el tiempo estamos adorando porque ésa es nuestra esencia, y si no estamos adorando a Dios, entonces estamos adorando al lado equivocado.

Ya lo decía el teólogo Lucas Leys en su libro Oxígeno: “El diablo quiere robarnos la vida (Juan 10:10) y por eso apela a nuestra naturaleza humana sin Dios, creando un síndrome que continuamente intoxica nuestra vida. Y es que, aunque suene horrorosos, si no nos parecemos cada día más a Jesús, nos parecemos más a Satanás”.

El teólogo argentino Lucas Leys.

Entonces decimos que, si nosotros no estamos adorando a Dios, que es lo mismo que decir a Jesús o al Espíritu Santo, estamos adorando las cosas del mundo y al príncipe de este mundo, que es precisamente el ser de maldad por excelencia.

Volvemos a Lucas Leys y concluimos con una tremenda afirmación suya: “Adorarle y respirar tienen un romance que no es furtivo, sino eterno. Así que te lo digo ahora sin vueltas ni poesía: tú eres alguien hecho para adorar a Dios y de eso depende tu vida”.

@RevistaFuego / I.B.